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lunes, 1 de febrero de 2010

El olvido que seremos

El olvido que seremos (Planeta, 2007)
por Héctor Abad Faciolince
Colombia, 2006

"Cuando me doy cuenta de lo limitado que es mi talento para escribir (casi nunca consigo que las palabras suenen tan nítidas como están las ideas en el pensamiento; lo que hago me parece un balbuceo pobre y torpe al lado de lo que hubieran podido decir mis hermanas), recuerdo la confianza que mi papá tenía en mí.  Entonces levanto los hombros y sigo adelante.  Si a él le gustaban hasta mis renglones de garabatos, qué importa si lo que escribo no acaba de satisfacerme a mí.  Creo que el único motivo por el que he sido capaz de seguir escribiendo todos estos años, y de entregar mis escritos a la imprenta, es porque sé que mi papá hubiera gozado más que nadie al leer todas estas páginas mías que no alcanzó a leer.  Que no leerá nunca.  Es una de las paradojas más tristes de mi vida: casi todo lo que he escrito lo he escrito para alguien que no puede leerme, y este mismo libro no es otra cosa que la carta a una sombra".  (El olvido que seremos, 22)

El martes 25 de agosto de 1987, el padre de Héctor Abad Faciolince fue asesinado en Medellín por un sicario de motocicleta.  Un amigo del padre, Leonardo Betancur, también fue matado durante el mismo ataque por otro matón.  El olvido que seremos, escrito casi 20 años más tarde de los asesinatos como un homenaje al valor de la vida humana frente a la violencia y a los males que nos rodean, es por consiguiente una especie de epitafio tanto como un libro de memorias.  Vale la pena de leerlo.  En prosa sencilla, directa, y llena de ternura, Abad Faciolince comparte un retrato de una familia colombiana "normal" (normal en el sentido de que no era ni rico ni pobre) que me impactó mucho.  Me gustaron las varias anécdotas familiales, por supuesto, pero también me gustó ver el cariño particular entre padre e hijo.  No estoy acostumbrado a hablar del tema en cuanto a los libros de ficción que leo, lo cual puede decir mucho sobre los defectos de las novelas que elijo o mucho sobre mis gustos en ficción, qué sé yo.  En todo caso, un éxito de la obra de Abad Faciolince es que el escritor nos presenta con una biografía mesurada de una persona completamente fuera de lo normal en cierto sentido: un doctor humanista que, en su trabajo como profesor y periodista y como el fundador de la Escuela Nacional de Salud Pública, se reveló ser un leal amigo de los pobres de su país.  Un hombre de sentimientos izquierdistas claro, pero un hombre de moderación cuya única revolución de verdad fue la de los derechos humanos.  Leyendo de todos los hombres que fueron matados a causa de su participación en la Comité para la Defensa de los Derechos Humanos de Antioquia en aquel entonces, quizá debe aclarar que "moderación" no es la palabra adecuada para hablar de los héroes que luchaban contra la injusticia en los '80.  En resumen, El olvido que seremos (el título viene de un trozo de un poema de Borges, encontrado en los bolsillos de Héctor Abad Gómez después de su muerte) es un libro tristísimo pero muy hermoso a la vez.  Recomendado.  (http://www.editorialplaneta.com.co/)

Héctor Abad Faciolince

"Han pasado casi veinte años desde que lo mataron, y durante estos veinte años, cada mes, cada semana, yo he sentido que tenía el deber ineludible, no digo de vengar su muerte, pero sí, al menos de contarla.  No puedo decir que su fantasma se me haya aparecido por las noches, como el fantasma del padre de Hamlet, a pedirme que vengue su monstruoso y terrible asesinato.  Mi papá siempre nos enseñó a evitar la venganza.  Las pocas veces que he soñado con él, en esas fantasmales imágenes de la memoria y de la fantasía que se nos aparecen mientras dormimos, nuestras conversaciones han sido más plácidas que angustiadas, y en todo caso llenas de ese cariño físico que siempre nos tuvimos.  No hemos soñado el uno con el otro para pedir venganza, sino para abrazarnos".  (El olvido que seremos, 254)