Mostrando las entradas con la etiqueta Mariana Enriquez. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Mariana Enriquez. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de julio de 2020

Nuestra parte de noche

Nuestra parte de noche (Anagrama, 2019)
por Mariana Enriquez
La Argentina, 2019

Juan Peterson es un médium para la Orden, una sociedad secreta que invoca a la Oscuridad en busca de la vida eterna.  Los ritos asociados con ponerse en contacto con los deidades del inframundo son sanguinarios, cuando menos, y la vida del médium tiende a ser de corta duración como resultado.  Juan, sospechando que está cerca de la muerte, decide salvar a su hijo Gaspar --su probable sucesor en el oficio-- desde el mismo destino por ocultar la aptitud del pibe para ser médium de los líderes de la Orden. Con esto como telón de fondo, Mariana Enriquez cuenta una historia que combina elementos de terror, de lo sobrenatural, con elementos de realismo crudo que tocan al llamado terrorismo de estado.  Transcurriendo entre los años 1981-1997 con un flashback a los años 1960-1976, Nuestra parte de noche es un lienzo grande pintado con urgencia y con gran atención al detalle.  Aunque la trama te engancha con sus varios giros y vueltas, hay una sutileza en la novela como se puede ver en la escena donde Gaspar, ya adulto, asiste a la inauguración de una muestra fotográfica.  Resulta que las fotos eran "de la Argentina durante su viaje de juventud por el interior en los últimos años de la dictadura", fotos tomadas al mismo tiempo que el viaje de Buenos Aires a Iguazú que hicieron Juan y Gaspar al comienzo de la novela.  "Las fotos, pensó Gaspar, eran bastante geniales.  Ninguna gritaba dictadura, represión ni muerte, pero la selección era inquietante" (597 & 599).  Por supuesto, lo mismo podría decirse de la novela misma.  Aunque Enriquez hace bien con el panorama general, también impresiona con sus pinceladas.  Había un par de páginas magistrales sobre el Mundial de 1986, por ejemplo, que me emocionó tanto que el famoso video clip del "gol de siglo" de Maradona relatado por Víctor Hugo Morales: "Eran campeones y era como volar, como si no existiese nada más que ese momento, un momento que era para siempre y que era alegre y tristísimo porque no podía durar.  Había que salir a la calle, no se podía estar solo.  Las calles estaban llenas de bocinas y muñecos enrulados del 10 y banderas y papelitos mire mire qué locura mire mire qué emoción cantaba la gente, algunos sacaron el teléfono a la calle para que sus familiares que vivían en otros países escuchasen los gritos, las borracheras, y lloraban desde allá, desde Canadá y Estados Unidos y Brasil y México y España y Francia, exiliados por la dictadura, trabajando lejos porque en Argentina nunca había trabajo, algunos habían visto el partido en bares, otros lo habían escuchado por radio, todos querían volver para estar ahí, incluso en algunas provincias donde llovía y festejaban empapados, las camisetas pegadas al cuerpo" (307).  En otra parte, la autora me hizo reír con esta observación de Gaspar sobre "la forma de hablar de los varones...especialmente el Negro y sus comparaciones futbolísticas.  Lo que dijo este tipo fue como un gol olímpíco de córner.  El infierno es ir ganando y que te den vuelta el partido en dos minutos" (545) y con este pasaje bolañesco sobre "el fragmento de un poema de Neruda" encontrado en un cuaderno.  "A Julieta le gustaba Neruda, leía poemas de amor y políticos, típico de ella.  Era un viejo de mierda, le decía, un pésimo tipo con las minas, pero qué poeta" (557).  Al mismo tiempo, la novela está llena de momentos inquietantes --la muerte de una niña que tiene lugar casi en cámara lenta y la que está televisada en vivo desde Colombia, un tal Dr. Bradford que solía decir que "los cuerpos enfermos eran su patria" (171), el hallazgo de cadáveres en una fosa común en Misiones-- y referencias más o menos oblicuas a los desaparecidos que se cruzan con la "otra realidad" alucinatoria de su mundo de fantasmas y brujería y "las flores negras que crecen en el cielo".  En resumen, un librazo.

Mariana Enriquez

sábado, 18 de agosto de 2018

La hermana menor. Un retrato de Silvina Ocampo

La hermana menor.  Un retrato de Silvina Ocampo (Anagrama ebook, 2018)
by Mariana Enriquez
Argentina, 2014

An absolutely stupendous profile of Silvina Ocampo--during her lifetime (1903-1993), a critically acclaimed but commercially unsuccessful cipher famous for being the little sister of Victoria Ocampo, the wife of Adolfo Bioy Casares, the close friend of Jorge Luis Borges, and a person whom Mariana Enriquez refers to as  "una de las mujeres más ricas y extravagantes de la Argentina" ["one of the richest and most eccentric women in Argentina"] and "una de las escritoras más talentosas y extrañas de la literatura en español" ["one of the strangest and most talented writers in Spanish-language literature"].  Enriquez, who in an interview just out a few days ago admits that she's more an admirer of Ocampo's than a true fan ["es una escritora a la que admiraba más que ser fan"], still went out and did the fan-like dirty work of interviewing a number of Ocampo's surviving acquaintances--many of whom have since passed away.  She then paired those first-person testimonies with archival selections from the voluminous diaries, memoirs and other biographical material having to do with Ocampo and Bioy Casares that are already out there, resulting in a splendid read.  You want mostly good-natured literary gossip?  Multiple people attest to how the loud joking and outbursts of laughter from Bioy and his pal Borges audible from the next room would prompt Ocampo to ask dinner guests at her Buenos Aires home: "¿De qué se reirán esos dos idiotas?" ["What are those two idiots laughing about?"].  Prefer scandal?  Ocampo's rumored lesbianism or bisexuality and in particular the alleged love affairs between her and Alejandra Pizarnik and even her and Bioy Casares' mother receive some serious attention.  Some well-placed literary criticism more your cup of tea?  Enriquez, discussing the impact of the spoken word on many of the tales from 1959's La furia, notes the artistic advance in which "Silvina Ocampo, a diferencia de Borges y Bioy, y cerca de Cortázar y Manuel Puig, incorporaba a sus cuentos el habla coloquial rioplatense" ["Silvina Ocampo, unlike Borges and Bioy and more like Cortázar and Manuel Puig, incorporated colloquial Río de la Plata speech patterns into her short stories"].  On that note, I'll close by mentioning that La hermana menor also asks whether Ocampo, now a canonical writer, was undeservedly overshadowed by her two more famous male peers in her lifetime.  Her writer friend J.R. Wilcock, a fan of both Ocampo's and a really rabid fan of Borges', gave this answer at one point in time: "Silvina es un Borges, piensa y escribe como un hombre, es uno de los mejores escritores de la Argentina" ["Silvina is a Borges, she thinks and writes like a man, she's one of the best writers in Argentina"].  And Ernesto Schoo, a novelist and newspaper critic acquaintance of Ocampo's and one of the many people interviewed by Enriquez for this work, more politically correctly adds this: "Era un ser rarísimo y con una literatura que no se parece a nadie.  Muchos dicen: 'Es Borges con falda.'  Para mí es más interesante que Borges porque tiene pasión, tiene amor.  Borges es muy cerebral" ["She was a super odd person with a literature that didn't resemble anyone else's.  Many people say 'it’s Borges in a skirt.'  For me, it’s more interesting than Borges because it has passion, it has love.  Borges is very cerebral"].  In that recent interview, Enriquez says that she’d love to do a similar piece on Nick Cave someday.  I’d gladly read that book too.

Mariana Enriquez