viernes, 16 de octubre de 2009

Augusto Roa Bastos


Augusto Roa Bastos (foto: El País, España)

Estoy resfriado hoy.  Aunque me gustaría escribir algo sobre Plata quemada de Ricardo Piglia, una novela que me encantó, voy a esperar hacerlo hasta que me siento mejor.  Mientras tanto, a continuación se puede encontrar un "bocadillo" sobre otro novelista sudamericana que me interesa gracias a Juan José Saer.

"Podría decirse que el rasgo principal de Yo el Supremo es la desmesura, atributo que solamente en apariencia y en nombre de esas reglas que pretenden identificarse con lo clásico, puede considerarse como negativo.  La desmesura temática y un poco folklórica del género dictador latinoamericano, aun en las que tratan de dictadores 'modernos', y que le da a veces un gusto desagradable a literatura de exportación, se transforma en la obra de Roa Bastos en desmesura formal, maquinaria inclusivista que, como la monstruosa Escila, devora todo lo que pasa a su alcance.  Ese inclusivismo le permite además incorporar muchas contradicciones consideradas por algunos como irreconciliables: es una novela a la vez trágica y cómica, realista pero también fantástica, y, como mezcla sin complejos el pasado histórico con el presente de la escritura haciendo del anacronismo un instrumento formal, podría decirse sin error posible que, como el sueño para Freud, tal como lo describe en la Gradiva de Jensen, la novela del Supremo se construye sosteniéndose con un pie en el pasado, y con el otro en el suelo igualmente fértil de la víspera" (179-180).

Este ensayo de Saer tiene una anécdota.  Después de terminar el librazo de Piglia, buscaba mi próxima lectura en español a la librería extranjera.  Pensando en las sugerencias de Ever, decidí comprar la novela Yo el Supremo de Roa Bastos para inciarme en las riquezas de la literatura paraguaya.  Llegado a mi casa, descubrí que el libro de Saer que se llama Trabajos incluye un ensayo, breve pero inspirador, sobre un tal Augusto Roa Bastos.  ¿Coincidencia o destino?  Sea lo que sea, tengo muchas ganas de leer a Roa Bastos empezando mañana.

Fuente: Juan José Saer, "Augusto Roa Bastos", en Trabajos, Buenos Aires: Seix Barral, 2005, págs. 177-181.

Más sobre Roa Bastos:
Tomás Eloy Martínez, El rey Lear en Asunción

Más sobre los libros y las coincidencias:
Leox de Devolución y Préstamo, Humillados y ofendidos made in England

3 comentarios:

  1. Hola, Richard!
    Recién ahora, que puedo descansar un poco de la semana, puedo ponerme a leer lo que escriben mis amigos. Y al ver que empezás a leer a Roa me pone contento. Leí el primer libro de él estando en Alemania, hace muchos años, cuando ya casi había olvidado mi país, y leerlo fue un descubrimiento, me sentí más paraguayo que nunca allí a miles de km. y también me hizo darme cuenta que después de todo no es tan malo. En fin, estas son anécdotas menores. Espero que lo disfrutes también.
    Es genial el artículo de Eloy Martínez.
    Saludos

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  2. Hola: de Roa Bastos no leí nada, cuántos libros en el tintero no? de saer leí varias de sus novelas pero me quedan en el programa Glosa y El limonero real, para muchos, sus mejores novelas.

    Piglia dice que el mejor logro de Plata quemada es el trabajo con el lenguajes, pudo rescatar el habla de los años 60.
    Cambiando de asunto, viste la película, sin duda lo mejor del film es el tango vida mía.

    saludos

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  3. *¡Hola Ever! No he leído mucho del libro a causa de haber estado enfermo la semana pasada, pero me gusta lo que sí he leído hasta ahora. Gracias por la sugerencia. ¡Saludos!

    *¡Hola Mario! Sí, la lista de libros en el tintero es casi sin fin. Vi la película de Plata quemada hace unos años, pero no me gustó tanto por alguna razón. El libro es magistral, y por cierto ahora tengo ganas de leer todo de Piglia y todo de Saer eventualmente. ¡Saludos!

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