lunes, 8 de febrero de 2010

Muchacha punk

Fogwill, versión 2006 (foto: Clarín)

"Muchacha punk"
por Fogwill
Argentina, 1979

Había querido leer este "famosísimo" cuento argentino, un objeto de culto escrito en el año punk de 1978 y publicado en el año punk de 1979, desde hace algún tiempo, y no me decepcionó.  Un relato que tiene que ver con la historia del encuentro entre un viajero argentino y una muchacha punk británica en Londres a finales de la década de los setenta, la obra ofrece una visión bastante cómica de una aventura amorosa que empieza en una pizzería española.  Aunque el narrador es sumamente chistoso (compara la semblanza del "mozo español de pizzería inglesa" con "cualquier otro mozo español de pizzería de París o Rosario" antes de añadir, con un guiño al lector, "he elegido Rosario para no citar tanto a Buenos Aires" [59]), también me gustó su manera de narrar los eventos porque me pareció ser un personaje con actitudes y opiniones fidedignas.  De hecho, me reí mucho con sus detalles cuentísticos tan personales: la mezcla de Chianti y Coke bebida por la muchacha punk y sus amigas, la escena donde una amiga de la muchacha punk se despide de él con un sarcástico "Bye, Borges" y un ademán irrespetuoso, su "decepción" al descubrir que la muchacha punk Coreen "era tan limpia como cualquier chitrula de Flores o Belgrano R.  Nada previsible en una inglesa y en todo discordante con mis expectativas hacia lo punk" (74), etcétera.  Aunque no voy a decir nada sobre la manera en cual el enamoramiento del narrador con la muchacha punk se puede leer como un comentario sobre el choque de culturas (basta invocar la escena anterior en la pizzería con la amiga fea:  "--Bye, Borges --me gritó cara de sapo desde la vereda, amagando sacar de cu cintura una inexistente espadita o puñal; yo me alegré de ver tanta fealdad hundiéndose en el frío, y me alegré aún más pensando que asistía a otra prueba de que el prestigio deportivo de mi patria había franqueado las peores fronteras sociales de Londres" [65]), está claro que el tono pícaro del relato también esconde algo más siniestro.  ¿Qué hace el viajero en Londres de verdad?  ¿Y por qué, en estos años de la dictadura militar, quiere comprar un catálago de armas para su "gente" en Argentina antes de regresar al país?  Por supuesto, ustedes tendrán que leer el cuento para proponer sus propias respuestas a estas preguntas.  Mientras tanto, yo buscaré a los Cuentos completos de Fogwill en cuanto posible porque éste fue un knockout.  Fuente: Juan Forn (selección y prólogo).  Buenos Aires: Una antología de nueva ficción argentina.  Barcelona: Editorial Anagrama, 1992, 53-78.

4 comentarios:

  1. Lei de Fowgill, Los pichiciegos, una historia ambientada en la guerra de Malvinas. Según el mismo escritor lo escribió durante la guerra, sin tener ninguna información al respecto.
    Muchacha punk es una cuenta pendiente. Estará en sus cuentos completos o es un novela corta?
    saludos Richard

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  2. Hola Mario: Yo pensaba que "Muchacha punk" era una novela corta, pero resulta que es un cuento que está disponible en una edición delgada de 4-5 cuentos con el mismo título (tiene el look de un panfleto) y en el nuevo Cuentos completos de Fogwill también. Los pichiciegos ya está en mi lista de libros para comprar en Argentina durante mi próxima visita (sí, ¡voy a traer una lista conmigo esta vez!). ¡Saludos!

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  3. Hola, Richard. Puede ser difícil de conseguir, pero de Fogwill recomiendo —como una forma de cortar camino, si se quiere— la antología Cantos de marineros en La Pampa: contiene una presentación autobiográfica del autor, los mejores cuentos (incluido "Muchacha punk") y la novela corta Los pichiciegos. Este libro fue editado por Mondadori cuando intentaron introducir a Fogwill en España.

    Si te interesan sus artículos —el tipo es un polemista muy afilado—, en Argentina vas a poder conseguir un compilado de ellos, Los libros de la guerra (Ed. Mansalva).

    ¡Saludos!

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  4. Hola Martín: Muchísimas gracias por estas sugerencias tuyas: por supuesto, todos me parecen re interesantes. Afortunadamente, mi biblioteca tiene un ejemplar de Cantos de marineros. Debo poder hojearlo mañana (¡qué suerte!). ¡Saludos!

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